Desde la Asociación de trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León (ATIFCYL) queremos hacer llegar nuestro más sentido pésame a la familia del voluntario fallecido en León, y todo nuestro ánimo y deseos de pronta recuperación a todos los heridos en los incendios forestales que estos días arrasan nuestra comunidad. Queremos expresar nuestra impotencia ante estas pérdidas irreparables, pues entendemos que nunca debieron suceder, y queremos hacer saber a todos los vecinos de las poblaciones afectadas, que a pesar de la precariedad absoluta con la que trabajamos y la falta vergonzosa de medios, seguiremos luchando hasta que no nos queden fuerzas. También queremos agradecer su trabajo a los Bomberos Forestales desplazados desde otras Comunidades Autónomas y por el Ministerio, para ayudarnos en esta lucha. Nos sentimos impotentes porque, a pesar de nuestras reclamaciones tras los graves incendios de 2022 en los que también perdimos vidas humanas, no se ha aprendido nada. Nos sentimos impotentes porque los trabajadores seguimos sin prestar nuestros servicios todo el año, a pesar de que, tras aquella desgracia, el Consejero Suárez-Quiñones prometió que los fijos-discontinuos dejarían de tener el apellido de discontinuos. El Consejero mintió y seguimos con periodos de trabajo entre 4 meses y 9 meses en el mejor de los casos. Nos sentimos impotentes al ver como nuestros vigilantes de incendios son sustituidos por carísimas cámaras de vigilancia que han demostrado su incapacidad para la detección temprana de incendios forestales. Nos sentimos impotentes cuando nuestros compañeros que están trabajando en la extinción de estos incendios nos reportan, una vez más, las terribles deficiencias en los avituallamientos, los turnos interminables en primera línea de fuego y las carencias para buscarles un lugar digno donde dormir, porque suponemos que El Consejero Suárez-Quiñones, además de tener la sana costumbre de comer a mediodía, también tendrá el privilegio de dormir en una cama. Nos sentimos impotentes ante el trato tercermundista que sufren la mayoría de nuestras cuadrillas de tierra que regresarán de estos terribles incendios sin tener un lugar al que llegar, con una taquilla y una ducha, pues no cuentan ni con lo más básico en su trabajo. Nos sentimos impotentes ante el exceso abusivo y peligros de horas continuadas en incendio que tienen que realizar nuestros compañeros de camiones autobomba, maquinistas de buldócer, cuadrillas de tierra, y helitransportadas por la falta de personal suficiente para cubrir todas esas horas. Nos sentimos impotentes porque a pesar de nuestra vocación, seguimos con un alarmante déficit de formación por parte de la administración, la cual suplimos con la formación que buscamos y sufragamos de forma individual. Mientras tanto, la Junta de Castilla y León lleva varios años en la mayoría de las provincias, contratando personal del paro, ya que las bolsas de empleo están agotadas y no se convocan nuevas. Personal del paro que recibe una formación mínima, en algunos casos ni siquiera presencial, con la que han de desempeñar su trabajo. Y, aunque nos sentimos impotentes ante la desgracia de nuestros vecinos que lo han perdido todo, seguiremos luchando.
